Valle del Agua (Valle del Jerte)

Salir del curro, coger el coche y llegar al Valle del Agua me llevó cinco horas reales, y como veinte mentales, pero una vez estuve rodeado de naturaleza desconecté totalmente y abrí mis sentidos.jerte

Encontré una cascada rodeada de altos pinos. Un buitre surgió de las rocas  y me sobrevoló. Su ojo frío como ámbar, su cuervo torvo, me recordaron por un instante la cara de mi jefe. La concavidad del lugar amplificó sus aleteos lentos, fuertes, altaneros.

Cayó la noche y anduve con la linterna, oyendo el ulular de la lechuza, hasta una charca donde varios pares de ojos se deslizaban en total silencio.

Cuando llegué a Tornavacas tuve la suerte de encontrar un pequeño supermercado abierto. Hambriento por la caminata y aún hechizado, mientras hacía cola para pagar, una mano me hizo a un lado. Una arrogante señora me sobrepasó y preguntó a la cajera:

-¿No tienes nada para las polillas?

-No.

De repente ahogué una irreprimible carcajada. La señora no pareció escuchar las risas que, nerviosas e incontrolables, contagiaban a todos. Salió altiva, frustrada en su compra. Por un instante pareció incluso agitar sus enormes, polvorientas, recogidas alas con enfado. ¿No lo dije?, siempre fui muy sugestionable.

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